Todos los días, a toda hora, Dios manifiesta su amor a los hombres

de todos los lugares y de todas las condiciones. Si el bien no fuera mayor que el mal toda la vida sobre la tierra sería, siempre imposible.

 
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Comunidades
de Vida

La Comunidad, entendiendo por tal la definición de San Agustín de Hipona como el espacio de rezar juntos, pero también hablar y reír juntos...

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Misiones rurales

Historia de las comunidades Misioneras, misiones en el Cañadón de Zapala, el Llano riojano, el Chaco salteño, San Luis, Colonia Hinojo, Sierra Chica...

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Encuentros
para Jóvenes

Esta experiencia procura encender en el corazón de los jóvenes participantes un ideal que les ayude a encontrar el sentido de su vida.

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2012 “¡Ve a decir a mis hermanos!” (Jn 20,15)

Por medio de este envío, Cristo encomienda a María Magdalena y a las otras la tarea de invitar a la Iglesia a nacer de la predicación. Esto evoca para nosotros la primera intuición de la predicación que será fundadora de la Orden.

En los primeros tiempos de esta nueva aventura de evangelización dirigida por Domingo son también, de hecho, algunas mujeres quienes vinieron para unirse a él, y luego algunos laicos, como para dar desde el comienzo la figura que debe tomar la evangelización: una especie de "pequeña Iglesia", de comunidad reunida por la fuerza de la Palabra escuchada, reunida para escuchar juntos esta Palabra y llevarla al mundo. Como en la vida de Jesús – tal como escribe Lucas (Lc 8,14) – la comunidad se reúne al mismo tiempo que tiene la intuición de transformarse en una "comunidad para la evangelización". Ya desde el origen, y por extraño que pueda parecer en aquella época, algunas mujeres formaban parte de la comunidad que se había reunido en torno a Jesús. Las categorías del mundo no tienen espacio cuando se trata de ser discípulos. Imaginemos esta comunidad que se constituye siguiendo a Jesús en el primer camino de la evangelización. La misma se reúne más allá de las debilidades, faltas, pecados, fragilidades que pueden ser sanados únicamente por Jesús. Y es a causa de su misericordia probada en tan diversos modos que se establece la santa predicación. Viéndolo vivir y enseñar, los discípulos probablemente tuvieron la ocasión de compartir sus experiencias de encuentro personal con Él. Y las mujeres del Evangelio tuvieron entonces la ocasión de testimoniar las palabras que Él les había dirigido: Palabra de anuncio de la resurrección, de reconocimiento de la fe y de promesa de salvación, palabra de vida y de perdón, de sanación y de confianza. Él les hablaba así, llegando al corazón mismo de su ser femenino, de su familiaridad con la vida engendrada, de su capacidad de cuidar y proteger la vida frágil, y también a su fuerza de confianza en la creatividad y la resistencia de la vida. Esas mujeres estarán con Él en los caminos de la enseñanza, así como también estarán con él en el camino que lo lleva al Calvario; ellas esperan en el jardín de la tumba, así como estarán en el camino, yendo de prisa a anunciar a los apóstoles que Él ha resucitado. La misión de evangelización tiene necesidad de este testimonio y de este anuncio para saber cómo hacer escuchar al mundo una Palabra que lleva en sí misma la vida.
… la familia de Santo Domingo, "familia para la evangelización" tiene, hoy más que nunca, el deber de dejarse constituir por la fraternidad que "predica la Palabra". Ve a decir a mis hermanos…

¡Un buen y feliz año para todas y todos!

Roma, 13 de enero 2012
fr. Bruno Cadoré O. P.
Maestro de la Orden

2011 “Todos los oímos hablar en nuestros idiomas las maravillas de Dios” (Hch. 2,11)

Predicación y Cultura /Predicación Comunitaria

Los frailes, monjas y laicos de todo el mundo que quieren servir a la Predicación de la Gracia, se han propuesto meditar durante todo el año 2011 este texto de los Hechos de los Apóstoles: Todos los oímos hablar en nuestros idiomas las maravillas de Dios
En cada realidad esta meditación tiene una resonancia distinta. En nosotros nos lleva a profundizar el camino, que iniciamos en la segunda mitad de 2009, de concentrar nuestros esfuerzos para reconocernos en Comunidades de las cuales partimos y a las cuales volvemos luego de cada “aventura de la Gracia”: a las Misiones Geográficas (rurales y urbanas), las misiones culturales (los Cenáculos, los Encuentros y las Jornadas)
Eso nos obligó a mirar a las Comunidades de los primeros siglos de la Iglesia, la experiencia de Domingo cuando dispersa a los primeros hermanos, la experiencia de los hermanos en la nueva cultura que nacía en Europa y en el encuentro de culturas en América; tanto como nuestra propia historia en Tandil, como comenzó todo, por qué y para qué.
A partir de estas miradas descubrimos la complementariedad de las diversas formas de nuestra misión y la íntima vinculación entre misión y discipulado. Descubrimos también que sin vida Comunitaria donde se comparte íntimamente La Palabra, la Eucaristía, y el Estudio, se dificulta en nuestro medio perseverar en la Vida en Gracia.
Finalmente descubrimos que nuestras Comunidades deben conservar una “escala” personal: no tantos como para perdernos, ni tan pocos que no se pueda garantizar mecanismos de gobierno que excluyan toda manipulación.

 

2010 “¿Cómo saldrán a predicar sin ser enviados?” (Rom 10,15)

Los dominicos (frailes, monjas y laicos) de todo el mundo que quieren servir a la Predicación de la Gracia, se han propuesto meditar durante todo el año 2010 este texto de la carta de san Pablo a los Romanos: “¿Cómo saldrán a predicar sin ser enviados?

En cada realidad esta meditación tiene una resonancia distinta. En nosotros nos llevó a ver que había llegado la hora de que fueran Comunidades las que nos envíen a las Misiones rurales, las Misiones urbanas, y las Misiones culturales (los Cenáculos, los Encuentros y las Jornadas son verdaderas misiones en el centro de nuestra cultura, donde se debate el sentido de la vida)

Eso nos obligó a mirar a las Comunidades de los primeros siglos de la Iglesia (Hechos 2, 42 a 47):
S
e reunían asiduamente para escuchar la enseñanza de los Apóstoles y participar en la vida común, en la fracción del pan y en las oraciones.
Se mantenían unidos y ponían lo suyo en común:
Íntimamente unidos, frecuentaban a diario el Templo, partían el pan en sus casas, y comían juntos con alegría y sencillez de corazón;
Alababan a Dios y eran queridos por todo el pueblo. Y cada día, el Señor acrecentaba la comunidad con aquellos que debían salvarse.

También nos nutrimos de la experiencia de la Iglesia en sus Padres, como San Agustín de Hipona: “Rezar juntos, pero también hablar y reír juntos.  Intercambiar favores, leer juntos libros bien escritos.  Estar juntos bromeando y juntos serios. Estar a veces en desacuerdo para reforzar el acuerdo habitual. Aprender algo unos de otros o enseñarlo los unos a los otros.  Echar de menos a los ausentes con pena, acoger a los que llegan con alegría y hacer manifestaciones de este estilo y del otro, chispas del corazón de los que se aman y atraen, expresados en el rostro, en la lengua, en los ojos, en mil gestos de ternura, y cocinar los alimentos del hogar en donde las almas se unan en conjunto y donde varios no sean más que uno.”


Promover al ser humano como obra de Dios, desde la educación y el desarrollo, acompañando todas las etapas de la vida.

 

 


Enseñanza personalizada, educación en valores y bilingüismo marcan el estilo del Colegio Santo Domingo en la Sierra.

 


Comunidad educativa de alumnos, graduados y maestros que procuran el pleno desarrollo de cada uno de sus miembros.