La experiencia fundamental para la construcción de nuestra vida es saber que hemos sido amados.
Ese amor incondicional tiene una sola fuente:

La mirada amorosa de un Dios que nos ama

Todos los demás amores de nuestra vida son reflejo y en algunos casos feliz continuación de ese amor primero.

 
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Encuentros

para adultos de más de 30 años que quieran darse una oportunidad para parar, mirar y escuchar a su alrrededor...

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Jornadas
para Matrimonios

son una oportunidad de actualizar, renovar y profundizar la Gracia recibida en el sacramento del matrimonio.

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Formación

Itinerarios formativos para comunidades de vida juvenil, de adultos y comunidades universitarias.

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La experiencia fundamental para la construcción de nuestra vida es saber que hemos sido amados, que somos amados y que seremos amados, por que somos. Simplemente por eso y sin necesidad de nada más.
Ese amor incondicional tiene una sola fuente: La mirada amorosa de un Dios que nos ama. Todos los demás amores de nuestra vida son reflejo y en algunos casos feliz continuación de ese amor primero.
Vivir la experiencia de Dios, vivir ese amor, es vivir en Gracia de Dios

Todos los días, a toda hora, Dios manifiesta su amor a los hombres de todos los lugares y de todas las condiciones. Si el bien no fuera mayor que el mal toda la vida sobre la tierra sería, siempre imposible.
Si cada uno de nosotros se detiene podrá reconocer en su vida “la película” torpe de nuestro egoísmo y “la película” de colores de la gracia de Dios.
La historia de Vida en Gracia es solo un caso de entre muchos otros.

Santo Domingo Tandil, es ya una comunidad de comunidades educativas y comunidades misioneras, animada por laicos cristianos, de confesión católica y espiritualidad dominicana.

Las comunidades se integran a Santo Domingo Tandil en torno a cuatro Ejes: Educación (Colegio Santo Domingo en la Sierra), Capacitación (Instituto Superior Santo Domingo de Guzmán), Evangelización (espacio de Vida en Gracia para jóvenes y adultos) y Promover.

Las Instituciones educativas son consideradas “Comunidades Educativas”, donde se integran Comunidades de Alumnos, Comunidades de Familias y Comunidades de trabajo; pero existen también otras Comunidades donde jóvenes (de 15 a 18 años), jóvenes adultos (de 18 a 30 años), y adultos (de 30 o más años), se reúnen para compartir íntimamente La Palabra, la Eucaristía, el Estudio, y alentarse mutuamente en la Predicación, a estas últimas se las denomina “Comunidades de Vida”.

Eso nos obliga a mirar a las Comunidades de los primeros siglos de la Iglesia (Hechos 2, 42 a 47):
S
e reunían asiduamente para escuchar la enseñanza de los Apóstoles y participar en la vida común, en la fracción del pan y en las oraciones.
Se mantenían unidos y ponían lo suyo en común:
Íntimamente unidos, frecuentaban a diario el Templo, partían el pan en sus casas, y comían juntos con alegría y sencillez de corazón;
Alababan a Dios y eran queridos por todo el pueblo. Y cada día, el Señor acrecentaba la comunidad con aquellos que debían salvarse.

También nos nutrimos de la experiencia de la Iglesia en sus Padres, como San Agustín de Hipona: “Rezar juntos, pero también hablar y reír juntos.  Intercambiar favores, leer juntos libros bien escritos.  Estar juntos bromeando y juntos serios. Estar a veces en desacuerdo para reforzar el acuerdo habitual. Aprender algo unos de otros o enseñarlo los unos a los otros.  Echar de menos a los ausentes con pena, acoger a los que llegan con alegría y hacer manifestaciones de este estilo y del otro, chispas del corazón de los que se aman y atraen, expresados en el rostro, en la lengua, en los ojos, en mil gestos de ternura, y cocinar los alimentos del hogar en donde las almas se unan en conjunto y donde varios no sean más que uno.”

 

Nuestro estilo: ABBA

Aceptar: Aceptarnos a nosotros mismos como don de Dios, para poder aceptar a todos (particularmente a los más jóvenes) como un Don de Dios, como una palabra que no regresara a Dios en vano (Isaías, 55)
Buscar: Un corazón contemplativo que buscar a Dios en la comunidad (Mateo 18, 20), La Palabra y la Eucaristía (Mateo 26, 26-28)
Buscar: Un corazón que hace de la contemplación de Dios compasión del Pobre (Mateo 25, 31-46), del niño y del Joven (Mateo 18, 1-5), buscando a los jóvenes en su cultura y geografía propia.
Animar: Sin utopía, ni paternalismos. Sabiendo que solos no pueden y que sin mi se bastan. Giorgio La Pira (1): “No somos utopistas, somos los observadores atentos, realistas, de los signos esenciales de nuestro tiempo; observadores que ven estos signos e interpretan este tiempo a la luz teologal de la fe, de la esperanza y del amor... Las nuevas generaciones de todos los pueblos de la tierra levantan su mirada llena de esperanza hacia las nuevas fronteras históricas del mundo –las fronteras de la paz, de la unidad, de la libertad, de la elevación espiritual y civil de todas las personas – y tratan de atravesarlas juntas, para construir juntos la nueva, universal, pacífica y fraterna casa de los hombres”.

 

¿Qué estamos haciendo?

Proyectos en marcha

(1) Giorgio La Pira, intelectual y político, laico dominico italiano, que vivió en la época de la guerra fría y realizó gestos concretos a favor de la distensión pedida por SS Pablo VI. Se encuentra en proceso de beatificació


Promover al ser humano como obra de Dios, desde la educación y el desarrollo, acompañando todas las etapas de la vida.

 

 


Enseñanza personalizada, educación en valores y bilingüismo marcan el estilo del Colegio Santo Domingo en la Sierra.

 


Comunidad educativa de alumnos, graduados y maestros que procuran el pleno desarrollo de cada uno de sus miembros.